Serguei Caraguay, mide 1.85, pesa 150 libras, tiene músculos definidos pero directores de películas pornográficas le han dicho que todavía está muy flaco para aparecer en esos films. No se rinde y sigue luchando para cumplir su mayor sueño: convertirse en actor porno. Tuvo, por supuesto que salir del país porque en Ecuador no existe esta industria.

¿Por qué Ecuador no ha producido una sola película de este tipo?

Para empezar diremos que sí existen “films porno” que circulan en la red con protagonistas nacionales. Con títulos en los que se hace gala de toda nuestra creatividad y sentido del humor como “¿Quieres probar mi poder?” o “Tuerco y tornillo”. No obstante, se trata de videos caseros, realizados por aficionados que generalmente se hacen SIN EL CONSENTIMIENTO de las mujeres, quienes, en muchos casos, ni siquiera tienen la más remota sospecha que están provocando a miles de hombres y mujeres.

Ahora bien, definitivamente no recibiremos jamás una respuesta del tipo “porque el negocio no deja mucho dinero” En EE.UU. se publica 1 película porno cada 39 segundos. La industria mueve U$S 14.000 millones al año.

La pornografía tiene cifras interesantes. En Filipinas, por ejemplo, cada usuario destina un promedio de 12:15 minutos en cada visita a sitios porno. Jamaica presenta el mayor número de mujeres consumidoras de películas xxx. Muchos compran móviles de alta resolución esencialmente para consumir películas calientes.

Y si hablamos de sueldos, según Porn Hub, en EE.UU., un director cobra en promedio entre 1.000 y 3.000 dólares por película dirigida. Una actriz común, desconocida recibe entre 700 y 900 por film. Estrellas como Sasha Grey o Rebecca Linares cobran entre 80 y 90 mil dólares por un video.

Entonces, volvemos a la pregunta inicial ¿Por qué no hay industria porno en Ecuador?

Hipótesis 1. Por el marco legal. Porque nuestro sistema judicial inmediatamente se activaría para procesar penalmente a los involucrados bajo cualquier figura penal. Luego, Ecuador no tiene un sistema que ampare realmente a las trabajadoras sexuales. Esto tiene repercusiones económicas para el estado que debe de percibir tributos por estas actividades e impide que estas mujeres puedan estar afiliadas a la seguridad social.  ¿Cómo podría firmarse un contrato entre una empresa y las actrices porno si no existe un marco que los autorice?

Hipótesis 2.-  La ausencia de mercado. La pornografía es síntesis de expectativas. Las grandes empresas que tienen el dinero suficiente para montar locaciones para las filmaciones, para pagar camarógrafos, sonidistas, expertos en efectos especiales se mueven, como en cualquier  otro negocio, en base a estadísticas. Según Porn Hub, los adictos a la pornografía prefieren películas protagonizadas por asiáticas o norteamericanas. De sudamericanos, casi no se habla. Sin demanda, no hay nada que ofertar.

Hipótesis 3.- Seguramente por el modelo de sociedad que tenemos, en la que predomina la condena moral de la mayoría a temas que se consideran tabúes.

En todo caso, nos interesa saber tu opinión o si harías una porno bien producida y con excelente presupuesto. XD

 

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