Se autodenominan Black Mambas, son un grupo de mujeres con el firme propósito de cuidar a los animales en peligro de extinción, de las mortíferas intenciones de los cazadores furtivos en África.

Ellas custodian un área de 400 km cuadrados de la Reserva Natural Balule, África desde el 2013, se trata de un caso muy particular de empoderamiento femenino.

La violencia, el exterminio y la matanza del mundo natural son los problemas con los que deben lidiar día tras día las Mambas Negras, por lo que están acostumbradas a mostrar la actitud de un soldado que no se doblega; recordemos que se trata de cazadores peligrosos, capaces de todo por un par de colmillos de marfil, por ejemplo.

Actualmente, el equipo está conformado por 23 sudafricanas que velan sobre todo por los elefantes y los rinocerontes de la reserva, los animales más cotizados, ambos en peligro de extinción.

La rutina

Todas las “Black Mambas” son veinteañeras y son la primera y única agrupación femenina del mundo que lucha contra caza furtiva.

Cada mes, todas las Mambas Negras trabajan 21 días seguidos patrullando Balule, ya sea a pie o en jeep. Cuatro horas al amanecer, cuatro horas al atardecer, buscan trampas, huellas, están atentas a sonidos de disparos u otras señales sospechosas.

Sin embargo, las mujeres no pueden arrestar a nadie y sí pueden solicitar refuerzos, fuerzas especiales entrenadas para detener a las personas problemáticas.

El fruto

Por supuesto, la especial lucha de estas mujeres tiene un fuerte impacto, ya que desde que intervienen el la vigilancia de la reserva, se han reducido significativamente los incidentes de trampas y furtivismo: hasta un 76%, según su página web.

Las Mambas Negras ganaron el premio Campeones de la Tierra de las Naciones Unidas en 2015 y fueron nombradas como Mejor Practicante de Conservación del Departamento de Asuntos Ambientales en 2016.

Fuente: 1, 2.

Foto destacada: Brand South Africa

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