Hay canciones como Taro de Alt-J que rescatan historias poco recordadas como la de la fotógrafa de guerra Gerda Taro, quien tenía apenas 26 años cuando murió cubriendo la Guerra Civil española en 1937. El automóvil en el que regresaba a casa chocó contra un tanque fuera de control. Las fotografías de Taro de ese día nunca fueron encontradas.

Después de su fallecimiento, una combinación de diferentes factores conspiró para hacerla prácticamente invisible: la Guerra Civil fue seguida de la Segunda Guerra Mundial; Franco destruyó el trabajo de muchos fotógrafos; Taro era asociada con el comunismo, pero además, la atrevida fotógrafa usaba el seudónimo de Robert Capa, probablemente el fotógrafo de guerra más famoso del siglo XX.

El seudónimo “Robert Capa” fue creado por la misma Taro junto al amor de su vida, Endré Ernő Friedman, ambos eran inmigrantes judíos huyendo de la persecución: él de Hungría, ella de Alemania, intentando ganarse la vida como fotógrafos.

Foto: Taro y Capa

La falta de trabajo y la necesidad de generar ingresos, hizo que Gerda ideara esta curiosa estrategia, convirtiendo a Robert Capa en una auténtica fuente de negocio que marcó un estilo de fotografías realizadas por ambos, pero que muchas veces ha impedido adivinar el autor.

Sin embargo, Robert Capa -en realidad Gerda Taro y Endré- fueron testigos de diferentes episodios de guerra y realizaron un sinnúmero de reportajes, siendo lo más evidente, la habilidad de Taro para conseguir siempre el mejor sitio para la mejor foto, además de su alma de periodista.

Trágicamente, Endré y Gerda se distanciaron quedándose el primero con el seudónimo. Robert  Capa vivió 17 años más que Taro y hoy es reconocido por sus arriesgadas imágenes de soldados que emergían del mar durante los desembarcos de Normandía en 1944, el único registro existente conformado por 11 fotografías conocidas como “las once magníficas”. En 1954 Capa moriría en Vietnam luego de pisar una mina.

Fotografía tomada por Gerda Taro en la que se ve a una miliciana entrenando en Barcelona durante la Guerra Civil

En 2008, la maleta mexicana’ (tres cajas con casi 4.000 negativos de fotografías de la Guerra Civil Española realizados por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour), hizo justicia al revelar que muchas de las fotografías firmadas como Robert Capa eran en realidad de Taro.

Los biógrafos de Gerda Taro coinciden en que “no solo era una fotógrafa talentosa, sino la primera fotoperiodista de guerra que murió en plena acción. Su historia es extraordinariamente dramática pero también sigue siendo relevante hoy en día”. Y, aunque “Robert” la amó incondicionalmente hasta el final de sus días, muchos coinciden en que éste no facilitó la labor de atribución.

“Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas, es que no estás lo suficientemente cerca”, dijo Capa una famosa vez y eso lo llevó por muchos años a sentirse culpable por el destino de Gerda, quien murió preocupada únicamente por el estado de sus cámaras y de sus fotos de soldados apiñados en trincheras escribiendo cartas a sus seres queridos, o víctimas en camillas ensangrentadas por los ataques aéreos, las expresiones de dolor inquietantemente cerca.

Fuente: 1, 2, 3.

 

 

 

 

 

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