Son muy pocos los que quedan. Los tiburones martillo son peces muy característicos, los hemos visto en el cine y en dibujos animados como una especie peculiar pero poco sabemos del delicado estado de su especie.

A pesar de que están en peligro de desaparecer, según la lista de especies en riesgo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), su principal amenaza es la pesca. Esta misma organización afirma que la población de tiburones martillo es la que más ha sufrido la depredación del ser humano. En tan solo 15 años se perdió el 90% de especies que se dividen en gigantes y comunes.

Planes de acción existen, sobre todo en Galápagos, la segunda reserva marina más importante del planeta, pero nada ha podido evitar casos como el que recientemente golpeó nuestra indiferencia. Ecuador capturó el domingo 13 de agosto en aguas de las islas Galápagos un buque de bandera china con más de 300 toneladas de pesca que incluyen al menos dos especies de tiburón consideradas vulnerables.

Sin subestimar el esfuerzo de las autoridades marítimas ecuatorianas, y aunque los 20 tripulantes del buque pesquero estén detenidos, nos preguntamos ¿qué hacemos con 300 toneladas de tiburones sin vida?, ¿qué hacemos para prevenir, para capturarlos infraganti y no cuando ya han exterminado a miles de tiburones?

El contexto de este atroz evento es la necesidad de ciertas comunidades chinas y mundiales de negociar el producto tan preciado: tiburones. Es un comercio vital y mueve millones de yuanes y dólares. Con la pesca obtenida, generalmente de manera ilegal, se realizan un sinnúmero de productos que van desde ungüentos, pastillas, sopas, artesanías, aceites, en fin. El problema yace de una “necesidad” humana tan incompresible para muchos, que las esperanzas de preservar las especies de tiburón son cada vez más débiles.

Buque chino interceptado por la Armada ecuatoriana

Las aguas de Galápagos concentran el mayor número de tiburones reportado en el mundo, pero está en franco deterioro. Galápagos además, es uno de los parques más frágiles del mundo y con esta reciente pérdida se enfrenta a la exterminación total de sus especies. Parece momento de reforzar y valorar la contribución de los tiburones a los ecosistemas oceánicos que sin duda es mayor que su valor comercial.

Los tiburones pertenecen al mar.

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