Algunos dicen que las nuevas generaciones son más sensibles y que antes, temas como la homofobia o el machismo pasaban desapercibidos ante una sociedad menos crítica.

Actualmente, algunos millennials viendo F.R.I.E.N.D.S  en Netflix han expresado sus reservas sobre los argumentos de la comedia popular popular, describiéndola como transfóbica, homofóbica y sexista.

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Si bien el programa se presentó durante más de 10 años hasta 2004, llegó a Netflix recién el año pasado.

La serie, protagonizada por Jennifer Aniston, Matthew Perry, Courtney Cox, Lisa Kudrow, Matt LeBlanc y David Schwimmer, sigue siendo uno de los espectáculos más populares en el mundo.

Pero estos miembros de la generación del milenio descubrieron que los puntos de la trama LGBTI los dejaban sintiéndose “incómodos”, por ejemplo, cuando Chandler era paranóico acerca de ser percibido como un hombre gay o hacía bromas malintencionadas sobre su padre traicionero.

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El sexismo se filtra cuando Rachel contrata a una niñera para su hija Emma, ​​pero el padre de Emma, ​​Ross, no puede manejar el hecho de que la niñera es un hombre. Ross va un paso más allá de ser homofóbico al preguntar si es gay.

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Sin mencionar que a Mónica (interpretada por Courtney Cox) nunca se le permitió olvidar que una vez tuvo sobrepeso; incluso hay un episodio en el que Joey Tribbiani (interpretado por LeBlanc) le grita: “¡Una chica se comió a Mónica!”

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Las nuevas audiencias alegaron que Rachel habría sido despedida por acoso sexual porque contrató a una asistente que no está calificada para el puesto porque quiere salir con él.

La comedia de situación también recibió críticas por su falta de diversidad: solo había dos personajes no blancos notables en el programa: la novia de Ross, Julie, y el Dr. Charlie Wheeler.

Algunas de estas situaciones parecen muy cercanas a la realidad. ¿Deben las series de televisión ignorar o fingir que vivimos en un mundo perfecto? ¡Comenta!

Fuente: independent.co.uk

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