La madrugada del viernes 26 de enero, gracias a una alerta del Sistema Integrado ECU911, técnicos de la Dirección Provincial de Imbabura, y la Unidad de Protección del Medio Ambiental en Otavalo, realizaron un operativo en el que se encontraron dos cadáveres de venados cola blanca (Odocoileus virginiaus) en un Jeep blanco de vidrios polarizados.

El descubrimiento no fue fácil, de hecho, hubo una persecución de varios kilómetros, el Jeep fue interceptado en la ciudadela Bosque de San Pedro y como estaba de madrugada, los ocupantes del carro aprovecharon la oscuridad del sector para internarse entre los matorrales.

Foto: Venados encontrados en Otavalo / MAE Imbabura

Ya se anunció un proceso administrativo y penal contra el propietario del Jeep, tomando en cuenta que los venados de cola blanca son parte de la fauna silvestre y están en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El tráfico ilegal de fauna silvestre (extracción, transporte y comercio ilícito de animales vivos, carne u otras partes) es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en Ecuador y a pesar de la alerta, la caza sigue generando una alarmante reducción de las poblaciones naturales de la fauna nativa.

Durante el 2017, solo en lo que respecta a Imbabura, se realizaron 11 procesos administrativos, se decomisaron 8 especímenes de vida silvestre, 58 elementos y 35 especímenes de flora silvestre.

¡Es un delito!

El Código Integral Penal (COIP) en su artículo 247 señala que “la persona que cace, pesque, capture, recolecte, extraiga, tenga, transporte trafique, se beneficie, permute o comercialice especímenes o sus partes, sus elementos constitutivos, productos y derivados de flora o fauna silvestre terrestre, marina o acuática, de especias amenazadas, en peligro de extinción y migratorias listadas a nivel nacional por la autoridad ambiental nacional así como instrumentos o tratados internacionales ratificados por el Estado, será sancionado con pena privativa de libertad de uno a tres años”.

¿Crees que el endurecimiento de la pena acabaría con estas penosas situaciones? Opina.

Fuente: 1, 2.

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