Un debate que hasta hace poco se mantenía encendido en Ecuador: Despenalizar el aborto: mito o realidad. Las razones a favor y en contra desbordaron las redes sociales y cuánto foro de discusión se podría imaginar.

Entre las justificaciones de los grupos que se oponen a la despenalización, se señalaba que era preciso salvar las dos vidas y que casi no existían cifras serias sobre muertes de mujeres abortando en lugares clandestinos.

Mientras se sostenía esto, una mujer de apenas 19 años moría en Guayaquil; ella se estaba practicando un aborto en un lugar precario, insalubre con un “médico” que no tenía ninguna acreditación académica y profesional como tal.

La joven tenía 14 semanas de gestación y asistió al consultorio clandestino que funcionaba en las calles Pedro Pablo Gómez y Pío Montúfar, en el sur de Guayaquil. 

La madre de la víctima dijo a las autoridades que no conocía la historia por la que estaba atravesando su hija y menos que se estaría sometiendo a un aborto; asegura que a través de una llamada anónima, se enteró que su hija había fallecido. Sin embargo, el fiscal del caso señaló que una empleada doméstica dijo que “la madre llevaba tres días pidiendo que intervengan a su hija“.

Por qué dejar de ignorar este tema

Pragmatic and Observational Research” es una de las revistas médicas indexadas más importantes del mundo. En un artículo publicado hace un año, nos revela datos realmente interesantes sobre el fenómeno del aborto en nuestro país. Durante el periodo 2004-2014 se reportaron un total de 431.614 abortos en el territorio ecuatoriano.

En promedio “la tasa de aborto en mujeres en edad fértil desde el periodo 2004-2014 obtenida fue de 115 por cada 1.000 nacidos vivos” según el estudio. Como podemos advertir se trata de uno de los porcentajes más elevados del mundo moderno. Las 3 provincias en las que más se aborta son: Guayas con 29.2% del total, seguida de Pichincha con el 21.5% y Manabí con el 7.3%.

No obstante, en las provincias que más muertes se producen como consecuencia de abortos clandestinos son: Pastaza, seguida de Pichincha, Guayas, Galápagos y Esmeraldas. Las cifras nos dejan claro que, en Ecuador, las mujeres que más abortan son aquellas que tienen entre 16 y 25 años, la inmensa mayoría chicas pobres, sin oportunidades laborales que han sido parte con suerte de un sistema educativo anacrónico en el que el tema -educación sexual- sigue siendo un tabú.

Mantener la penalización, incluso para mujeres y niñas que han sido abusadas sexualmente, es sencillamente impresentable. Nadie puede estar a favor del aborto. Nadie puede pretender hacer una fiesta por un hecho tan traumático, nadie puede desear que su hermana, su pareja o su hija aborten. Pero lo que tampoco se puede seguir permitiendo es que más mujeres vayan a prisión por abortar o sigan muriendo en lugares clandestinos.

Redacción alminuto.info

Foto referencia: Clarín

 

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