En la provincia de Tungurahua, decidieron castigar a latigazos a los padres de dos jóvenes de 19 y 20 años pertenecientes a las comunidades indígenas de los pueblos Tomabela y Chibuleo y que supuestamente mantenían una relación homosexual.

Uno de los jóvenes habría expuesto a su pareja por celos, dando a conocer de manera abierta, que mantenía relaciones sexuales con él. El otro muchacho ha negado la situación, por lo que los líderes de las comunidades plantean iniciar una investigación por posible abuso sexual.

Mientras tanto, se organizó una asamblea general en la que, según Diario Extra, estuvo presente el fiscal de Asuntos Indígenas Pedro Tisalema. En dicha asamblea se cuestionó a los padres de los jóvenes por “no saber educar a sus hijos”.

Según el fiscal, a la comunidad le preocupa que uno de los muchachos sea portador de VIH o sida.

Actualmente, en las comunidades indígenas, la homosexualidad es un tema tabú del que casi nadie se atreve a hablar, por ello, tampoco existe información suficiente en las escuelas y colegios de estas zonas. Pero esto no siempre fue así. 

El cronista Pedro Reino de la ciudad de Ambato, señala que antes de la Conquista, este tipo de relación era natural y con la llegada de los españoles fue satanizada y prohibida, considerándola un pecado.

En Ecuador, la homosexualidad dejó de ser un delito desde 1997 y aun si fuese ilegal, la responsabilidad penal es personalísima, de esta manera los padres no tendrían que ser culpables de “educar mal a sus hijos”; para variar, la tortura y el maltrato están prohibidos por ley.

¿Será que seguiremos respetando la cosmovisión indígena, aún cuando sus castigos representen una grave afectación a los derechos humanos?

Fuente: 1, 2.

Foto destacada: Hombres de la comunidad Chibuleo / Referencia

 

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